Y si no puedes hacer tu vida como la quieres, en esto esfuérzate al menos cuanto puedas: no la envilezcas en el contacto excesivo con la gente, en demasiados trajines y conversaciones. No la envilezcas llevándola, trayéndola a menudo y exponiéndola a la torpeza cotidiana de las compañías y las relaciones, hasta que llegue a ser pesada como una extraña.
"Jonathan Trager (...) murió anoche a causa de las complicaciones surgidas al perder a su alma gemela y a su prometida. Tenía 35 años. De voz suave, obsesivo, Trager nunca tuvo el aspecto de un romántico. Pero, durante los últimos días de su vida desveló una parte desconocida de su mente. Esa persona oculta, casi junguiana, emergió durante la búsqueda, en plan Agatha Christie, de su ansiada alma gemela. Una mujer con la que sólo pasó unas pocas horas preciosas. Tristemente, la prolongada investigación terminó la noche del sábado en un completo y absoluto fracaso. Pero, a pesar de la amarga derrota, el valiente Trager seguía aferrado a la creencia de que la vida no es meramente una serie de accidentes o coincidencias sin sentido, si no, más bien, un tapiz de acontecimientos que culminan con un plan exquisito y sublime. Cuando le preguntaron sobre la pérdida de su amigo, Dean Kansky (...) describió a Jonathan como un hombre nuevo en los últimos días de su vida. "Veía las cosas con más claridad" - observó Kansky. Al final Jonathan concluyó que para poder vivir en armonía con el Universo, todos nosotros debemos poseer una poderosa fe en los que los antiguos llamaban fatum, lo que comunmente calificamos como destino." Necrológica de Jonathan Trager por Dean Kansky (Fragmento de la película de Peter Chelsom "Serendipity".
Fragmentos de "Serendipity"
"- ¿Como descubriste esto? - Me llamo la atención el nombre "Serendipity", es un nombre curioso - Si, ¿por qué? - Porque creo que suena mejor de lo que significa "Accidente Afortunado" - Umm - Aunque no creo en los accidentes, el destino esta detrás de todo. - ¿Seguro? - Sí. - ¿Detrás de todo? - Eso creo. - ¿Todo esta predestinado? ¿No podemos elegir? - No, cada uno toma sus decisiones, pero creo que el destino envía señales, y depende de como las interpretemos seremos felices o no. - Así que señales. - Sí. - Accidentes fortuitos, descubrimientos casuales..."
“El destino envía señales y depende como las interpretemos seremos felices o no” .
“Los griegos no escribían necrológicas, solo hacían una pregunta cuando moría un hombre ¿Tenía pasión?”.
“La vida no es meramente una serie de accidentes o consecuencias sin sentido, sino más bien un tapiz de acontecimientos que culminan en un plan exquisito y sublime”.
“Al final para poder vivir en armonía con el Universo todos nosotros debemos poseer una poderosa fé en lo que los antiguos llamaban fato, lo que corrientemente conocemos como destino”.
"Si está escrito que nos encontremos, entonces nos encontraremos...".
-Debería conocerla, en la Catedral hay un reloj bellísimo, diseñado por Paolo Cuello en 1443, tiene una curiosidad: aunque marque las horas como todos los otros, las agujas se mueven en sentido contrario al que estamos acostumbrados. Paolo no estaba intentando ser original, en verdad, en aquel momento había varios relojes así. Por alguna razón desconocida, tal vez porque el Duque tenía un reloj con las agujas avanzando en el sentido que hoy conocemos como “correcto”, este término imponiéndose como único sentido y el reloj de Paolo pasó a ser una aberración.
-¿Y eso qué tiene que ver con mi enfermedad?
-Vayamos a su enfermedad: cada ser humano es único, con sus propias cualidades, instintos, formas de placer, búsqueda de aventura. Pero la sociedad termina imponiendo una colectiva forma de actuar, y las personas no se detienen para preguntarse por que es necesario que se comporten así. Se limitan a aceptarlo.
-¿Estoy curada Doctor?.
-No. Usted es una persona diferente queriendo ser igual. Y esto, desde mi punto de vista, es considerado una enfermedad grave.”
Paulo Coelho (Fragmento de "Verónika decide morir")
Es una hermosa noche de verano. Tienen las altas casas abiertos los balcones del viejo pueblo a la anchurosa plaza. En el amplio rectángulo desierto, bancos de piedra, evónimos y acacias simétricos dibujan sus negras sombras en la arena blanca. En el cénit, la luna, y en la torre, la esfera del reloj iluminada. Yo en este viejo pueblo paseando sólo, como un fantasma.
"Mi abuela tenía una teoría muy interesante, decía que si bien todos nacemos con una caja de cerillas en nuestro interior, no las podemos encender solos, necesitamos oxígeno y la ayuda de una vela. Sólo que en este caso el oxígeno tiene que provenir, por ejemplo, del aliento de la persona amada; la vela puede ser cualquier tipo de alimento, música, caricia, palabra o sonido que haga disparar el detonador y así encender una de las cerillas. Por un momento, nos sentiremos deslumbrados por una intensa emoción."
Laura Esquivel (Fragmento de "Como agua para chocolate")
El bosque me contó la vieja historia. Dijo que hubo otro tiempo en que los hombres se aventuraban entre su espesura en busca del oráculo divino. Pero nadie llegaba a ver el centro de la selva, donde la pitonisa resolvía las dudas de los fieles. Porque no había centro, porque el bosque era y es un inmenso laberinto sin principio ni fin, y porque el orden de las cosas excluye las respuestas. Y es así como, ciegos e ignorantes, nos dirigimos hacia el precipicio de la nada, perdidos en el bosque de la traición, el odio y la mentira. Eso me dijo el bosque en un susurro, mientras yo iba camino de Damasco.
Y comprendí que tenían necesidad de silencio. Porque sólo en el silencio la verdad de cada uno se anuda y echa raíces. Porque el tiempo antes que nada cuenta como lactancia. Y el amor maternal mismo está hecho, antes que nada de lactancia. ¿Quién ve crecer al niño en el momento? Nadie. Son los que viene de afuera que dicen “!como ha crecido!” Pero ni la madre ni el padre lo han visto crecer. Ha llegado a ser, en el tiempo. Y en cada momento lo que debía ser.
Antoine de Saint-Exupéry (Fragmento de "La Ciudadela")
Unas veces me siento como pobre colina y otras como montaña de cumbres repetidas.
Unas veces me siento como un acantilado y en otras como un cielo azul pero lejano.
A veces uno es manantial entre rocas y otras veces un árbol con las últimas hojas.
Pero hoy me siento apenas como laguna insomne con un embarcadero ya sin embarcaciones una laguna verde inmóvil y paciente conforme con sus algas sus musgos y sus peces, sereno en mi confianza confiando en que una tarde te acerques y te mires, te mires al mirarme.
En el país de los cuentos había una vez un pequeño duende. Un duende muy travieso que siempre andaba riendo y saltando de un lado para otro... Vivía en una casita toda rodeada de montañas. A su lado, un pequeño río que discurría placidamente por la falda de la ladera describiendo un paisaje difícil de imaginar... Lo que más gustaba al duendecillo era ver como cada mañana, con los primeros rayos de sol, todas las flores de su jardín iban abriendo una por una sus hojas... Uno de aquellos días, como muchos otros, salió a pasear a la montaña. Y caminando entre las rocas encontró una flor: era una flor preciosa, nunca había visto otra de igual belleza. Le había cautivado tanto que paso toda la tarde mirándola. Era maravilloso verla cuando se contorneaba cada vez que el viento acariciaba sus hojas... Al siguiente día y al siguiente, y al otro, volvió para estar a su lado y mirarla. Un día como tantos otros, nuestro duendecillo vio como de una de sus hojas caía una pequeña lágrima. No entendía como la flor más maravillosa del mundo podía estar triste. Se acercó a ella y le pregunto: -"¿Por que lloras?". -Y contesto la flor: "me siento triste aquí entre las rocas, sin nadie que me mire salvo tú. Me gustaría vivir en un jardín como el tuyo y ser una más de entre las flores. Además, te concederé el deseo que más quieras si me llevas allí". Fue entonces, cuando el pequeño duende la tomó entre sus manos y con todo el cariño del mundo la plantó en el lugar mas bonito de su jardín...Una vez cumplido el deseo, la flor le dijo al duendecillo: - "Y bien, ahora que me has llenado de felicidad al traerme aquí, ?que es lo que mas deseas en este mundo?". Y el duendecillo entonces, la miro fijamente y contestó: - "Quiero ser flor como tu para sentirme por siempre a tu lado". Y colorín colorado, en el país de los cuentos, el final ha llegado.
Llueve sobre la arena, sobre el techo el tema de la lluvia: las largas eles de la lluvia lenta caen sobre las páginas de mi amor sempiterno, la sal de cada día: regresa lluvia a tu nido anterior, vuelve con tus agujas al pasado: hoy quiero el espacio blanco, el tiempo de papel para una rama de rosal verde y de rosas doradas: algo de la infinita primavera que hoy esperaba, con el cielo abierto y el papel esperaba, cuando volvió la lluvia a tocar tristemente la ventana, luego a bailar con furia desmedida sobre mi corazón y sobre el techo, reclamando su sitio, pidiéndome una copa para llenarla una vez más de agujas, de tiempo transparente, de lágrimas.
"Entonces fue como si el tiempo se parase y el Alma del Mundo surgiese con toda su fuerza ante él. Cuando vio sus ojos negros, sus labios indecisos entre una sonrisa y el silencio, entendió la parte más importante y más sabia del Lenguaje que todo el mundo hablaba y que todas las personas de la tierra eran capaces de entender en sus corazones. Y esto se llamaba Amor, algo más antiguo que los hombres y que el propio desierto, y que sin embargo resurgía siempre con la misma fuerza dondequiera que dos pares de ojos se cruzaran como se cruzaron los de ellos delante del pozo. Los labios finalmente decidieron ofrecer una sonrisa, y aquello era una señal, la señal que él esperó sin saberlo durante tanto tiempo en su vida, que había buscado en las ovejas y en los libros, en los cristales y en el silencio del desierto. Allí estaba el puro lenguaje del mundo, sin explicaciones, porque el Universo no necesitaba explicaciones para continuar su camino en el espacio sin fin. Todo lo que el muchacho entendía en ese momento era que estaba delante de la mujer de su vida, y sin ninguna necesidad de palabras, ella debía de saberlo también. Estaba más seguro de esto que de cualquier cosa en el mundo, aunque sus padres, y los padres de sus padres, dijeran que era necesario salir, simpatizar, prometerse, conocer bien a la persona y tener dinero antes de casarse. Los que decían esto quizá jamás hubiesen conocido el Lenguaje Universal, porque cuando nos sumergimos en él es fácil entender que siempre existe en el mundo una persona que espera a otra, ya sea en medio del desierto o en medio de una gran ciudad. Y cuando estas personas se cruzan y sus ojos se encuentran, todo el pasado y todo el futuro pierde su importancia por completo, y sólo existe aquel momento y aquella certeza increíble de que todas las cosas bajo el sol fueron escritas por la misma Mano. La Mano que despierta el Amor, y que hizo un alma gemela para cada persona que trabaja, descansa y busca tesoros bajo el sol. Porque sin esto no habría ningún sentido para los sueños de la raza humana. Maktub, pensó el muchacho."
Bienvenida alegría, bienvenido pesar, la hierba del Leteo y de Hermes la pluma: vengan hoy y mañana, que los quiero lo mismo. Me gusta ver semblantes tristes en tiempo claro y alguna alegre risa oír entre los truenos; bello y feo me gustan: dulces prados, con llamas ocultas en su verde, y un reírse zumbón ante una maravilla; ante una pantomima, un rostro grave; doblar a muerto y alegre repique; el juego de algún niño con una calavera; mañana pura y barco naufragado; las sombras de la noche besando a madreselvas; sierpes silbando entre encarnadas rosas; Cleopatra con regios atavíos y el áspid en el seno; la música de danza y la música triste, juntas las dos, prudente y loca; musas resplandecientes, musas pálidas; el sombrío Saturno y el saludable Momo: risa y suspiro y nueva risa... ¡Oh, qué dulzura, el sufrimiento! Musas resplandecientes, musas pálidas, de vuestro rostro alzad el velo, que pueda veros y que escriba sobre el día y la noche a un tiempo; que se apague mi sed de dulces penas; ramas de tejo sean mi refugio, entrelazadas con el mirto nuevo, y pinos y limeros florecidos, y mi lecho la hierba de una fosa.
Sobre ti, sobre todo. Sobre lo que es locura sobre todo en las mañanas necesarias del deseo, en los tilos de un amor que se recupera de la desmesura con un desayuno tardío y el final de una historia mal mecanografiada de niños de ayer que aún no sé, no sabes, si se han muerto, si van a comprar la libertad de su poema o si tienen que vivir para una madre enferma de naufragios; la historia siempre interrumpida por la inminencia del dolor o del placer oscuro de los cuerpos, la historia siempre interrumpida, la historia siempre, siempre. Al final siempre aquella cosa del término y el cierre, la clausura, el final.
porque te pienso porque la noche está de ojos abiertos porque la noche pasa y digo amor porque has venido a recoger tu imagen y eres mejor que todas tus imágenes porque eres linda desde el pie hasta el alma porque eres buena desde el alma a mí porque te escondes dulce en el orgullo pequeña y dulce corazón coraza
porque eres mía porque no eres mía porque te miro y muero y peor que muero si no te miro amor si no te miro
Porque tú siempre existes dondequiera pero existes mejor donde te quiero porque tu boca es sangre y tienes frío tengo que amarte amor tengo que amarte aunque esta herida duela como dos aunque te busque y no te encuentre y aunque